Charla-café moderada y presentada por colegiales del Mayor en la que además de hacer balance sobre la pasada temporada taurina, los matadores, visiblemente entusiasmados por la asistencia al evento, respondieron a las preguntas del público a modo de improvisada entrevista, tal y como hicieron anteriormente otros años las figuras de la talla de Curro Romero, Espartaco, Dávila Miura, Miguel Ángel Perera o Curro Díaz.

En un salón repleto de personas de distinta procedencia, los jóvenes lidiadores se acercaron a los estudiantes y ofrecieron su visión más personal sobre la el estado actual del mundo del toro.

Los novilleros con picadores resumieron su día a día, la rutina de un aspirante a ser matador de toros. Miguel Ángel Silva y Posada de Maravillas recalcaron la evolución de la figura del torero. “El torero tiene que dominar el aspecto físico como lo hace cualquier deportista de élite” con ejercicios de gimnasio o carrera continua, reconoció el segedano, mientras que el diestro pacense admitió que hay que fortalecer el plano mental para saber “afrontar” la realidad cuando “te juegas la vida en una plaza”. Por su parte, Lama de Góngora consideró el toreo de salón como una pieza esencial en su vida porque “tienes que echarle horas a este tipo de entrenamiento para convertir el toreo en un verdadero arte”.

Asimismo, el trío de novilleros coincidió en calificar como difíciles los comienzos para sus familias. “A mi madre le cuesta mucho venir a verme torear y más después de la cornada”, dijo Silva en relación a la cogida de dos trayectorias en Hoyo de Pinares que le destrozó el paquete vascular del muslo.

Al momento más sentimental del acto se llegó cuando el público preguntó por las sensaciones de los toreros cuando vieron abiertas sus primeras puertas grandes. M. A. Silva se sinceró y dijo que asumió el reto lo mejor que supo en Zafra, mientras que para Posada de Maravillas significó un punto de inflexión. El pacense apostilló que “a veces no sabes lo que significa abrir una puerta grande hasta que pasa mucho tiempo” y genera trascendencia. Un Lama de Góngora muy sentido confesó que “esa sensación es muy íntima, es lo más grande, no hay palabras”.

Para finalizar, los tres novilleros opinaron que es necesario cambiar el enfoque de la tauromaquia actual hacia una visión más optimista que favorezca el futuro de la fiesta. “Quizás eso pase por modificar los precios, los eventos, la confección de los carteles o las gestiones de los empresarios”, comentó el sevillano Lama de Góngora.

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